Características destacables de la especie: longevidad, ciclo vital, sistema de reproducción, distribución de poblaciones, etc Pez continental, de cuerpo alargado y talla mediana, que en la Península Ibérica no suele superar los 60cm de longitud. Su morfología es muy variable, la cabeza es relativamente grande, con boca terminal provista de numerosos dientes. El vómer también está provisto de dientes. Tiene dos aletas dorsales, la primera con 9 a 11 radios ramificados, la segunda es adiposa. La aleta caudal es casi recta o presenta una ligera escotadura. Tiene entre 103 y 130 escamas muy pequeñas en la línea lateral. Esta especie, al presentar una gran variedad morfológica y de colorido, da lugar a un gran tipo de morfotipos de difícil clasificación. Por eso, algunos taxónomos Los colores van desde tonos amarillentos a verdosos, con manchas negras y rojas oceladas, que no están presentes en la aleta caudal y que se extienden por el opérculo. Son tetraploides, con un número de 2n = 80. Habitan en la cabecera de los ríos, en aguas rápidas, frías, bien oxigenadas y limpias. Es una especie sedentaria, muy territorial, que completa su ciclo biológico en el río. Aunque, el uso y las preferencias del hábitat experimentan cambios ontogénicos, lo que hace que las poblaciones se estructuren en edades siguiendo el curso de los ríos. El uso del hábitat cambia conforme los ejemplares van creciendo y aumentando de tamaño (Doadrio, 2002) Su alimentación se basa fundamentalmente de invertebrados bentónicos, insectos en fase larvaria y adulta. Los individuos adultos también consumen peces pequeños y anfibios. En las poblaciones sedentarias las truchas pueden permanecer cerca de su tramo de nacimiento o moverse cambiando con cierta frecuencia el lugar de alimentación. También se ha observado una utilización de las zonas de alimentación estructurada por individuos con diferente estatus de alimentación, es decir, los ejemplares dominantes se alimentan en el crepúsculo y los otros peces lo hacen en otros momentos del día (Alanara et al, 2001). La trucha común normalmente alcanza la madurez sexual a los 2 ó 3 años de vida y presenta un único periodo de freza. Aunque existen machos precoces, los cuales han tenido una tasa de crecimiento muy alta, y a la edad de un año pueden contribuir a la fertilización. Pero éstos no serán machos dominantes debido a su incapacidad de defender un territorio reproductivo dado su pequeño tamaño. La época reproductora tiene lugar cuando la temperatura del agua oscila entre los 5 y 10 ºC, condición que se da en la Península Ibérica principalmente entre los meses de noviembre y enero. Es entonces cuando los individuos adquieren una coloración de tonos más intensos y vistosos. La hembra excava con la cola una oquedad en fondos exclusivamente de grava y cantos rodados, llamada “nido”, donde deposita una puesta de entre 1.000 y 4.000 huevos (el número y tamaño de los huevos está relacionado con el peso de la hembra) de 4-5mm de diámetro. Acto seguido la puesta es rociada por el esperma de un macho dominante (generalmente el más grande) y a veces por individuos satélites (machos de menor tamaño). Después, la hembra cubre la freza con la misma grava del fondo. El periodo de incubación depende de la temperatura del agua, esta oscila entre 40 y 50 días a 10ºC de temperatura. Los huevos grandes producen grandes individuos que crecen y compiten mejor por la comida y los recursos. La supervivencia de las larvas está condicionada por el tamaño y la composición del saco vitelino. Es en los primeros estadios de la vida de estos peces donde se detecta una mortalidad más alta (Doadrio, 2002). Los alevines permanecen un tiempo variable en las áreas de alevinaje, desplazándose hacia aguas más profundas a medida que crecen. A diferencia de los adultos, los estos muestran un comportamiento gregario y se alimentan exclusivamente de pequeños invertebrados. Su distribución geográfica en la Península Ibérica se extiende por todas las cabeceras de los ríos, excepto en la Cuenca Sur, en la del Guadiana y en algunos cursos fluviales del Levante.
Pez continental, de cuerpo alargado y talla mediana, que en la Península Ibérica no suele superar los 60cm de longitud. Su morfología es muy variable, la cabeza es relativamente grande, con boca terminal provista de numerosos dientes. El vómer también está provisto de dientes. Tiene dos aletas dorsales, la primera con 9 a 11 radios ramificados, la segunda es adiposa. La aleta caudal es casi recta o presenta una ligera escotadura. Tiene entre 103 y 130 escamas muy pequeñas en la línea lateral. Esta especie, al presentar una gran variedad morfológica y de colorido, da lugar a un gran tipo de morfotipos de difícil clasificación. Por eso, algunos taxónomos Los colores van desde tonos amarillentos a verdosos, con manchas negras y rojas oceladas, que no están presentes en la aleta caudal y que se extienden por el opérculo.
Son tetraploides, con un número de 2n = 80.
Habitan en la cabecera de los ríos, en aguas rápidas, frías, bien oxigenadas y limpias. Es una especie sedentaria, muy territorial, que completa su ciclo biológico en el río. Aunque, el uso y las preferencias del hábitat experimentan cambios ontogénicos, lo que hace que las poblaciones se estructuren en edades siguiendo el curso de los ríos. El uso del hábitat cambia conforme los ejemplares van creciendo y aumentando de tamaño (Doadrio, 2002)
Su alimentación se basa fundamentalmente de invertebrados bentónicos, insectos en fase larvaria y adulta. Los individuos adultos también consumen peces pequeños y anfibios. En las poblaciones sedentarias las truchas pueden permanecer cerca de su tramo de nacimiento o moverse cambiando con cierta frecuencia el lugar de alimentación. También se ha observado una utilización de las zonas de alimentación estructurada por individuos con diferente estatus de alimentación, es decir, los ejemplares dominantes se alimentan en el crepúsculo y los otros peces lo hacen en otros momentos del día (Alanara et al, 2001).
La trucha común normalmente alcanza la madurez sexual a los 2 ó 3 años de vida y presenta un único periodo de freza. Aunque existen machos precoces, los cuales han tenido una tasa de crecimiento muy alta, y a la edad de un año pueden contribuir a la fertilización. Pero éstos no serán machos dominantes debido a su incapacidad de defender un territorio reproductivo dado su pequeño tamaño. La época reproductora tiene lugar cuando la temperatura del agua oscila entre los 5 y 10 ºC, condición que se da en la Península Ibérica principalmente entre los meses de noviembre y enero. Es entonces cuando los individuos adquieren una coloración de tonos más intensos y vistosos. La hembra excava con la cola una oquedad en fondos exclusivamente de grava y cantos rodados, llamada “nido”, donde deposita una puesta de entre 1.000 y 4.000 huevos (el número y tamaño de los huevos está relacionado con el peso de la hembra) de 4-5mm de diámetro. Acto seguido la puesta es rociada por el esperma de un macho dominante (generalmente el más grande) y a veces por individuos satélites (machos de menor tamaño). Después, la hembra cubre la freza con la misma grava del fondo. El periodo de incubación depende de la temperatura del agua, esta oscila entre 40 y 50 días a 10ºC de temperatura.
Los huevos grandes producen grandes individuos que crecen y compiten mejor por la comida y los recursos. La supervivencia de las larvas está condicionada por el tamaño y la composición del saco vitelino. Es en los primeros estadios de la vida de estos peces donde se detecta una mortalidad más alta (Doadrio, 2002). Los alevines permanecen un tiempo variable en las áreas de alevinaje, desplazándose hacia aguas más profundas a medida que crecen. A diferencia de los adultos, los estos muestran un comportamiento gregario y se alimentan exclusivamente de pequeños invertebrados.
Su distribución geográfica en la Península Ibérica se extiende por todas las cabeceras de los ríos, excepto en la Cuenca Sur, en la del Guadiana y en algunos cursos fluviales del Levante.